Periodismo Participativo o la contrucción del #Cooperiodismo

* por Miquel Pellicer (periodista, antropólogo y autor del blog miquelpellicer.com) y Marta Franco (periodista, bloguera –martafranco.es– y comunicadora digital)

Esquema sobre el proceso del periodismo participativo realizado con la app Video Scribe

Hace unos días reflexionamos sobre el camino hacia las nuevas redacciones digitales y sobre los nuevos profesionales en el periodismo digital. En estas nuevas vías de exploración el ciudadano también mantiene un rol importante y puede llegar a ser un recurso de supervivencia para los medios de comunicación.

Los consumidores tienden cada vez más a participar, compartir y viralizar aquellos contenidos que más se adecuan a su satisfacción en la experiencia de usuario. Por su parte, los modelos económicos de las empresas de contenidos se vuelven insostenibles al mismo tiempo que Internet se convierte en una gran ventana de posibilidades en un contexto de nueva economía. ¿Por qué si muchos sectores de consumo están cambiando, el periodismo debería ser diferente?

“La gente está cansada de que le hablen. También quiere participar”, explicaba Arianne Huffington este pasado agosto cuando el Huffington Post lanzó su canal de televisión, HuffPost Live, en el que la audiencia participa de los debates que ofrece este canal de vídeos en streaming en directo.

Cuestión de definiciones

Shanye Bowman y Chris Willis, autores de “Nosotros, el medio”, entienden el periodismo participativo como “el acto de un grupo de ciudadanos que juegan un papel activo en el proceso de recolectar, crear, analizar y distribuir noticias con el objetivo de ofrecer información independiente, confiable, exacta, amplia y relevante que requiere una democracia”.

Estos expertos han pronosticado que en 2021 los ciudadanos producirán colaborativamente el 50 % de las noticias.

Si esto es así, todavía quedan muchas dudas por resolver, como si puede el usuario participar en todas las instancias del proceso de la noticia o sólo en la selección de temas y recogida de datos, e incluso saber cuál tiene que ser la contribución real de los ciudadanos en la construcción de la actualidad.

Así lo plantea la doctora en periodismo Elvira García Torres en el libro “Cartografía del periodismo participativo”, en el que se debate sobre si las contribuciones de los ciudadanos pueden llamarse periodismo, si el periodista debe conservar el rol de “gatekeeper” o puede trasladarlo al conjunto de usuarios, o si se deben pagar esas contribuciones de los usuarios, entre otras interesantes cuestiones.

El ciudadano como portavoz

El profesor de periodismo Jay Rosen en 2008 en un vídeo de Youtube definía el periodismo ciudadano en 20 segundos como: «Cuando las personas, antiguamente conocidas como la audiencia, utilizan las herramientas periodísticas que tienen a su alcance para informarse unos a otros, eso es periodismo ciudadano».

Una definición que recogen en el libro “Periodismo ciudadano”, sus autores Óscar Espiritusanto y Paula Gonzalo Rodríguez, a la vez que desglosan diferentes modelos de periodismo ciudadano, como el Hiperlocal (HiperBarrio Colombia), Solidario (Global Voices, Witness), de Investigación (Spot.us), Móvil (Freedom Fone), Geolocalizado (Ushahidi), Gráfico (Demotix), Salud mental y comunicación (La Colifata), y una multitud de ejemplos más que se han desarrollado en el ámbito del ciberactivismo y la defensa de la libertad de expresión.

Para Pau Llop, autor de la plataforma de periodismo ciudadano Bottup y de Fixmedia, (una plataforma para que los usuarios mejoren las noticias colectivamente reportando errores o ampliando contenidos): “El periodismo ciudadano consiste en que los periodistas trabajen para los ciudadanos”. Es según Jeff Jarvis, aquello de que “cualquiera de nosotros será un medio que entiende las necesidades de un público”.

Tendencias periodísticas

  • Reporterismo multimedia

En el séptimo cuaderno de comunicación Evoca, el periodista, Juan Luis Sánchez, subdirector deldiario.es y cofundador de Periodismo Humano, afirma que lo que más está reforzando internet es el reporterismo multimedia: la narración pegada a la realidad a través de redes sociales como parte de un proceso que culmina, aunque no termina, en la pieza periodística.

Y las redes sociales se comprenden gracias a la audiencia omnipresente interconnectada. La evolución tecnológica nos acerca a cualquier rincón del mundo. Donde las redacciones integradas pierden peso físico, se gana en presencia en la calle.

  • Audiencia relatora

“Los medios que quieran entender Twitter tendrán que asumir una apertura en sus contenidos y prácticas a la que tal vez nunca se han visto obligados”, argumenta José Manuel Noguera, profesor de Tecnología en ‘80 Claves del futuro del periodismo’ de José Luis Orihuela.

Como recoge la revista Capçalera del Col·legi de Periodistes de Catalunya, siguiendo esta misma estrategia, periodistas como Andy Carvin, estratega de NPR, han perfeccionado las técnicas de interrelación con comunidades en Twitter, por ejemplo, para comprobar datos y versiones oficiales. Esto, no obstante, no suele ser todavía la tónica habitual, como demostró el proyecto #Tuitexperimento.

Las redes sociales son sólo el principio de esta nueva forma de entender la producción de los contenidos.

The Guardian en 2010 pidió el apoyo de los ciudadanos para entender y decodificar los 458.832 folios del sumario sobre los gastos excesivos de los diputados británicos, una iniciativa  que reunió a más de 26.000 voluntarios.

Y es que como afirmaba Gumersindo Lafuente en una entrevista publicada recientemente en Jot Down, el periodismo no puede ejercerse sin interlocución con las audiencias, porque el público lo exige y la tecnología lo permite. Gracias a esa relación con la audiencia, según Lafuente, el periodismo de datos y el de investigación están ante posibilidades tremendas.

  • La curación del contenido: ‘redacciones mushap’

Después de la consulta y de la captación de los datos compartidos de los ciudadanos, el periodista tiene que actuar como un curador de contenidos, agregando, destilando, elevando y mezclando esos contenidos curados para crear un nuevo punto de vista. Es lo que se denomina ‘periodismo mushap’, que está vinculado a todo lo relacionado con la web social y la generación de contenidos en la red.

Así, esta revolución de la información no tiene que ser el fin del periodismo, como se desprende del informe “Post-Industrial Journalism” del Tow Center for Digital Journalism de la Universidad de Columbia. Como afirman sus autores la existencia de blogs, redes sociales y del crowdsourcing son positivos ya que generan contenido que antes no estaba disponible pero no pueden sustituir a los periodistas profesionales en la investigación de noticias importantes.

“El periodista como relator de la verdad, que da sentido y explica la información, no es reemplazable”, añaden.

  • Propuestas a destacar

Cada vez son más los nuevos canales de periodismo ciudadano que se crean en internet. Una de las últimas propuestas que destaca el portal de tendencias en comunicación escacc, es TruthLoader, un canal en Youtube en el que los espectadores fijan la agenda informativa y en el que se usan los “vídeo-reporteros” ciudadanos como productores. Es un proyecto financiado por YouTube Original Channels, que paga 500.000 libras esterlinas a los productores británicos.

Otra conocida apuesta es la de la periodista Merche Negro, con Vúdeo, un laboratorio de participación e integración de procesos periodísticos en comunidades online. Según ella, la información ya nunca más puede ser unidireccional: “Necesitamos al ciudadano para generar el conocimiento colectivo que rompa la espiral del miedo, y que les permita decidir qué mundo quieren tener”. Esta plataforma audiovisual ha seguido, por ejemplo, el movimiento 15M.

Aunque hemos empezado definiendo lo que denominamos periodismo participativo, durante el proceso de maduración de este artículo hemos pedido la colaboración de periodistas, profesionales de las redes sociales y todos aquellos que han querido expresar su opinión a través de la etiqueta #cooperiodismo, un acrónimo del que desemboca este diálogo: cooperación y periodismo.

El #cooperiodismo debe fundamentarse en:

  • Inteligencia colectiva. Más allá de la competencia entre medios y entre periodistas y ciudadanos. La participación debe ser el factor para evolucionar de “la Sociedad de la Información a la Sociedad de la Conversación”.
  • Compartir información. El poder ya no està en la información, sino en cómo la compartimos.
  • Calidad. La participación debe ser un seguro para la mayor contrastación de la información y la mejora de los contenidos. No puede ser una coartada para eludir la responsabilidad ante posibles errores. La deontología periodística debe continuar siendo el sello de excelencia en este nuevo escenario.
  • Contra la precarización laboral. El adelgazamiento de las redacciones no es una excusa para lanzarnos hacia el periodismo participativo. Sin profesionales no hay medios ni coherencia comunicativa. Sin periodistas no hay participación con coherencia. Los lectores no pueden convertirse en los nuevos periodistas. El periodismo evoluciona y arrastra a periodistas y lectores a nuevos páramos de forma conjunta.

Es compatible considerar que el contenido sigue siendo el rey y la audiencia no es la excusa ‘lo-hacemos-porque-es-lo-que-quieren’ sino un razón de ser. Los medios que no entiendan está dinámica están condenados a desaparecer. Los medios se convertirán en supercomunidades formadas por usuarios que aportan un valor incalculable. Los algoritmos y las noticias ‘fast-food’ no son una tendencia ganadora para el periodismo que quiere compartir las mejores historias.

*Ver Storify sobre periodismo participativo, entender el #cooperiodismo